Diariamente llegan cientos de personas afectadas por el desplazamiento forzado a tu comunidad.
No son problemas, no deben ser extraños, son nuestros hermanos y hermanas. En el amor está condensado todo el mensaje evengélico, y los auténticos discípulos de Cristo se reconocen por su amor mutuo y por acoger a todos. SS. Benedicto XVI, Mensaje Día del Migrante 2009
"Todo migrante/desplazado es una persona humana que en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables, que han de ser respetados por todos y en cualquier situación (Caritas in Veritatis, Cap.5, N62)
Porque en la Iglesia de Jesucristo nadie debe ser extranjero: la Semana del Migrante ha de ser para todos un estimulo a vivir en plenitud el amor fraterno sin distinciones de ningún tipo y sin discriminaciones, con la convicción de que nuestro prójimo es cualquiera que tiene necesidad de nosotros y a quien podemos ayudar. Que la enseñanza y el ejemplo de San Pablo, humilde y gran Apóstol y emigrante, evangelizador de pueblos y culturas, nos impulse a comprender que el ejercicio de la caridad constituye el culme y la síntesis de toda la vida cristiana. En nuestras misiones elevemos nuestras oraciones e intenciones a los migrantes y personas desplazadas que acompañamos o que se encuentran migrando. Pues, bien sabemos que la solidaridad es la raíz más profunda del amor de Cristo revelado en la última cena con sus discípulos, antes de la despedida.
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